Así se vive la Semana Santa en lugares que ni imaginas

Países transforman sus ciudades en escenarios únicos para celebrar una Semana Santa marcada por rituales, colores y costumbres.

ENTRETENIMIENTO

equipo de redacción

3/31/20262 min read

La Semana Santa se celebra de manera profundamente diversa alrededor del mundo, y cada país aporta rituales tan particulares que convierten estos días en un verdadero mosaico cultural. Aunque la esencia religiosa es compartida, las manifestaciones varían desde procesiones solemnes hasta festividades masivas que atraen a millones de visitantes.

En España, ciudades como Sevilla y Málaga paralizan sus calles con procesiones que reúnen a miles de nazarenos, cofradías centenarias y pasos de gran valor artístico cargados a hombro. Las marchas procesionales y el silencio de los espectadores crean un ambiente casi teatral que se repite año tras año.

En Filipinas, algunos devotos realizan penitencias extremas: caminar descalzos durante kilómetros, flagelarse públicamente e, incluso, recrear escenas de crucifixión como acto de fe. Aunque no están aprobadas oficialmente por la Iglesia, estas prácticas continúan atrayendo la atención internacional por su intensidad.

En México, destacan las representaciones vivientes de la Pasión de Cristo, especialmente en Iztapalapa, donde más de 5,000 actores locales participan en una dramatización que convoca a millones de personas cada año. Este evento es considerado uno de los viacrucis más grandes del mundo.

En Italia, los pueblos del sur conservan rituales únicos como la “Madonna che Scappa”, donde una imagen de la Virgen corre simbólicamente por la plaza principal para encontrarse con Jesús resucitado. La escena, acompañada de música y aplausos, simboliza la alegría del domingo de Resurrección.

En Guatemala, las calles de Antigua se cubren con alfombras de aserrín teñido, flores y frutas que los vecinos elaboran durante horas para que las procesiones caminen sobre ellas. Estas alfombras, consideradas verdaderas obras efímeras de arte, se destruyen al paso de los cortejos.

En Brasil, la Semana Santa mezcla elementos africanos, indígenas y católicos, creando celebraciones donde procesiones religiosas conviven con música, danzas y festividades barriales. En algunas regiones se realizan “malhações”, rituales simbólicos donde se destruyen muñecos que representan al mal.

En Francia, especialmente en la región de Alsacia, la tradición marca que las campanas “vuelan a Roma” el Viernes Santo y regresan el Domingo de Pascua trayendo huevos y dulces, dando origen a celebraciones familiares y búsquedas de huevos en parques y jardines.

En Jerusalén, miles de peregrinos recorren la Vía Dolorosa siguiendo los pasos atribuidos a Jesús hasta el Santo Sepulcro. Esta peregrinación, realizada año tras año, convierte la ciudad en un epicentro espiritual que reúne a creyentes de todos los continentes.

A medida que crece el turismo religioso, estas manifestaciones se han convertido en un motor cultural y económico, atrayendo a visitantes que buscan vivir de cerca rituales milenarios, devociones profundas y espectáculos de fe que solo ocurren una vez al año.