¿Cuánta agua es demasiada? Riesgos de la deshidratación y la sobrehidratación

Tanto la falta como el exceso pueden ser peligrosos y alterar el equilibrio de sales y funciones vitales del cuerpo.

ENTRETENIMIENTO

5/19/20262 min read

El agua es fundamental para el funcionamiento del cuerpo humano, pero su consumo, como ocurre con muchos nutrientes, debe mantenerse en equilibrio. Tanto la deshidratación como la sobrehidratación pueden tener consecuencias importantes para la salud, algunas de ellas potencialmente graves.

El organismo humano está compuesto en gran parte por agua, que se encuentra en las células, la sangre, los órganos y diversos tejidos. Este líquido participa en procesos esenciales como el transporte de nutrientes y oxígeno, la regulación de la temperatura corporal, la digestión, la eliminación de desechos y el mantenimiento del equilibrio de electrolitos como el sodio.

Cuando no se consume suficiente agua, el cuerpo comienza a mostrar señales de deshidratación. Entre los síntomas más comunes se encuentran la orina oscura, la disminución en la frecuencia urinaria, la fatiga, el mareo, la sequedad en la boca y la lengua, así como la sensación de debilidad general. En casos más severos, la falta de hidratación puede derivar en confusión, alteraciones del ritmo cardíaco e incluso fallos orgánicos.

Sin embargo, el riesgo no solo está en beber poco. El consumo excesivo de agua en un corto período de tiempo también puede ser perjudicial. Esta condición se conoce como hiponatremia o intoxicación por agua, y ocurre cuando el nivel de sodio en la sangre disminuye de forma peligrosa debido al exceso de líquido en el organismo.

Un caso ilustrativo es el de una participante en un maratón de Londres que, tras ingerir grandes cantidades de agua durante la carrera, terminó en cuidados intensivos. Su organismo perdió el equilibrio de sales esenciales, lo que afectó gravemente su estado de salud. Aunque logró recuperarse, este tipo de episodios puede llegar a ser mortal en situaciones extremas.

Los síntomas de la hiponatremia pueden incluir náuseas, vómitos, dolor de cabeza, confusión, fatiga, irritabilidad, calambres musculares e incluso convulsiones o coma en los casos más severos. Esto ocurre porque los riñones tienen una capacidad limitada para procesar líquidos, por lo que un exceso puede saturar sus funciones.

Las recomendaciones generales de consumo de agua suelen situarse alrededor de dos litros diarios para mujeres y 2.5 litros para hombres, aunque estas cifras varían según la edad, el nivel de actividad física, el clima y otras condiciones individuales. Además, no toda el agua proviene de bebidas, ya que muchos alimentos como frutas y vegetales también aportan una cantidad significativa de líquidos.

Expertos en nutrición y salud señalan que las necesidades de hidratación no son universales. Factores como el peso corporal, la estatura, la temperatura ambiente y el nivel de actividad influyen directamente en la cantidad de agua que cada persona requiere diariamente. En general, la sed sigue siendo uno de los mejores indicadores naturales para regular la ingesta de líquidos.

También se recomienda observar el color de la orina como una señal práctica: un tono amarillo claro suele indicar una hidratación adecuada, mientras que colores más oscuros pueden reflejar falta de líquidos.

En definitiva, el agua es esencial para la vida, pero su consumo debe responder a las necesidades reales del cuerpo. Tanto la falta como el exceso pueden alterar procesos vitales, por lo que mantener un equilibrio adecuado es clave para la salud.