Deja estos hábitos en tus 30 si quieres llegar sano a los 100 años

Ciertos comportamientos comunes en los 30 años pueden acelerar el envejecimiento y reducir tu calidad de vida al llegar a edades avanzadas

ENTRETENIMIENTO

Equipo de redacción

2/11/20261 min read

Vivir hasta los 100 años con buena salud, independencia física y agilidad mental es un objetivo cada vez más discutido por científicos y médicos, quienes subrayan que las elecciones que hacemos en nuestra juventud tienen impacto directo en nuestra longevidad futura.

Según el doctor Mark Hyman, fundador del Centro de Medicina Funcional de la Cleveland Clinic y referente en medicina del estilo de vida, hay cinco hábitos habituales que muchas personas cometen en sus 30 que conviene eliminar para llegar sano al siglo de vida.

Primero, dejar de comer únicamente por conveniencia y optar por comida real y nutritiva, ya que los alimentos ultraprocesados fomentan inflamación crónica y elevan el riesgo de enfermedades metabólicas con el tiempo.

También es crítico no sacrificar el sueño por productividad, ya que dormir poco afecta negativamente al sistema inmunológico, al equilibrio hormonal y a la reparación celular, dañando la salud global a largo plazo.

El estrés crónico es otro enemigo silencioso de la longevidad: ignorar la gestión del estrés puede acelerar el envejecimiento y deteriorar funciones cognitivas y físicas, por lo que practicar relajación y buscar apoyo cuando se necesite es clave.

Hyman también advierte contra aislarse socialmente en búsqueda de más éxito profesional, pues mantener relaciones significativas ha demostrado estar vinculado a una vida más larga y saludable.

Finalmente, dejar las cosas “para después” —como el ejercicio, los chequeos médicos o mejorar hábitos alimenticios— puede costar caros años de vida saludable, ya que la prevención constante es más efectiva que intentar reparar daño acumulado.

Los expertos insisten en que pequeños cambios ahora, como mejorar la alimentación, priorizar el descanso y mantener conexiones sociales activas, pueden marcar una gran diferencia en cómo se vive la tercera edad.