Empresarios dominicanos pagan hasta US$5,000 semanales a bandas haitianas para transportar mercancías
El presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes denunció que grupos armados controlan rutas comerciales en Haití y exigen pagos ilegales para permitir el tránsito de productos procedentes de RD.
NACIONALES
10/28/20262 min read


mpresarios dominicanos llegan a pagar hasta 5,000 dólares semanales a bandas armadas haitianas para garantizar el traslado de mercancías hacia el vecino país, según denunció el presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC), Iván García.
El dirigente empresarial explicó que estos pagos funcionan como peajes ilegales impuestos por organizaciones criminales que controlan determinadas rutas de transporte en territorio haitiano, especialmente en la zona fronteriza de Jimaní.
De acuerdo con García, los comerciantes dominicanos y sus socios haitianos se ven obligados a reunir dinero para permitir que alimentos, materiales de construcción y otros productos lleguen a sus destinos sin ser retenidos por las bandas.
La situación representa un obstáculo para el comercio binacional, debido a que incrementa los costos de distribución y dificulta el abastecimiento de mercancías esenciales para la población haitiana.
Bandas controlan rutas comerciales en Haití
García señaló que una de las zonas más afectadas es Malpasse, ubicada del lado haitiano del paso fronterizo de Jimaní, donde los grupos armados mantienen presencia en la carretera que bordea el lago Azuei.
Según explicó, quienes utilizan esta vía deben realizar pagos a las bandas para continuar su recorrido hacia otras localidades haitianas.
El empresario indicó que la situación es diferente en la frontera norte, particularmente en Dajabón, donde la incidencia de estos grupos es menor.
También mencionó que las organizaciones criminales tienen presencia en las rutas vinculadas con Elías Piña, aunque sus operaciones no alcanzan los mismos niveles de control que en Malpasse.
Ante estas dificultades, parte del intercambio comercial se ha desplazado hacia otros puntos fronterizos considerados más seguros.
Sin embargo, los comerciantes haitianos continúan enfrentando exigencias económicas cuando trasladan los productos hacia Puerto Príncipe, incluso al utilizar rutas alternativas por zonas montañosas.
Una práctica que se mantiene desde 2021
El presidente de la FDC aseguró que estos cobros ilegales no constituyen una situación reciente, sino que comenzaron a consolidarse después del asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse, ocurrido en julio de 2021.
Desde entonces, la crisis política y de seguridad en Haití ha favorecido la expansión de organizaciones armadas que ejercen control sobre comunidades, carreteras y corredores comerciales.
García explicó que los empresarios dominicanos han tenido que establecer acuerdos con sus clientes haitianos para encontrar alternativas que permitan mantener el intercambio de mercancías.
De acuerdo con sus declaraciones, cuando los comerciantes no realizan los pagos exigidos, las bandas impiden que los cargamentos continúen su recorrido.
Esta situación ha convertido la extorsión en un costo adicional para las operaciones comerciales entre ambos países.
Consumidores haitianos son los más perjudicados
El dirigente comercial advirtió que, aunque los empresarios deben asumir inicialmente estos pagos, las principales consecuencias recaen sobre la población haitiana.
Esto se debe a que los costos adicionales del transporte terminan reflejándose en los precios de los alimentos y otros productos comercializados en Haití.
García también destacó que las dificultades para recibir mercancías a través de los puertos haitianos han incrementado la importancia de República Dominicana como vía de abastecimiento.
En ese sentido, sostuvo que mantener el flujo comercial resulta fundamental para garantizar el suministro de productos alimenticios y materiales de construcción.
El representante empresarial expresó su preocupación por la continuidad de estas prácticas y manifestó su esperanza de que la situación de inseguridad en Haití pueda resolverse.
Mientras tanto, los comerciantes dominicanos y haitianos continúan enfrentando las consecuencias económicas de la presencia de bandas armadas en las principales rutas de distribución del vecino país.
