Hallan decenas de esqueletos decapitados y preocupa a los científicos

Un macabro descubrimiento arqueológico en Eslovaquia desentierra un enigma sin cabeza de hace 7,000 años.

INTERNACIONALES

6/9/20262 min read

Un equipo de arqueólogos ha quedado completamente desconcertado tras desenterrar un hallazgo digno de una película de terror en un yacimiento prehistórico en Eslovaquia. Se trata de los restos óseos de decenas de personas que compartían una característica común muy perturbadora: a casi todos les faltaba el cráneo. El descubrimiento ha encendido un intenso debate científico sobre qué ocurrió realmente en ese lugar hace milenios.

Una fosa común envuelta en misterio

Los cuerpos fueron localizados en el interior de una antigua zanja defensiva. Al analizar los restos, los investigadores confirmaron que pertenecían a una comunidad de la Edad de Piedra. Lo que más ha llamado la atención de los expertos es la precisión y el patrón del hallazgo, ya que los cuerpos no parecían haber sido arrojados al azar, sino colocados bajo un propósito específico que aún no se logra descifrar.

Entre los detalles que más intrigan a los científicos se encuentran:

  • Ausencia selectiva: Prácticamente todos los esqueletos carecen de cabeza, y los pocos cráneos encontrados en la zona pertenecían a niños pequeños.

  • Huesos intactos: Los restos no muestran las típicas marcas de desmembramiento salvaje, lo que sugiere que las decapitaciones se realizaron de forma muy específica.

  • Posiciones inusuales: La colocación de los cuerpos plantea interrogantes sobre si fueron enterrados al mismo tiempo o de forma gradual.

¿Ritual sagrado, guerra o epidemia?

La comunidad científica baraja varias teorías para intentar explicar este macabro escenario. Una de las hipótesis más fuertes apunta a prácticas rituales o de culto a los ancestros, donde separar la cabeza del cuerpo formaba parte de los honores fúnebres de la época.

Por otro lado, no se descarta que se trate de las consecuencias de un conflicto bélico violento entre tribus rivales, donde las cabezas fueron tomadas como trofeos de guerra, o incluso de medidas sanitarias extremas tras una epidemia devastadora.

El yacimiento sigue siendo objeto de minuciosos análisis de ADN y pruebas de radiocarbono para determinar si las víctimas estaban emparentadas y descubrir, de una vez por todas, la oscura verdad detrás de este enigma milenario.