¿Realmente está disminuyendo nuestra capacidad de atención?

Los estudios muestran que nuestra atención se fragmenta más en la era digital, pero puede recuperarse con entrenamiento.

ENTRETENIMIENTO

Equipo de redacción

3/16/20262 min read

A medida que la tecnología y los dispositivos digitales se han vuelto parte central de la vida cotidiana, surge una pregunta recurrente: ¿está la humanidad perdiendo su capacidad de atención? La respuesta no es simple, pero una mezcla de datos científicos y observaciones de expertos indica cambios reales en cómo enfocamos nuestra atención en el mundo moderno.

Evidencia científica del cambio

Varios estudios longitudinales realizados por investigadores en cognición y comportamiento muestran una tendencia a la reducción del tiempo que pasamos concentrados en una sola tarea, especialmente en entornos digitales. Por ejemplo, investigaciones sobre atención frente a pantallas sugieren que a principios del siglo XXI, la atención sostenida en tareas frente a un monitor alcanzaba alrededor de 2 minutos y medio; hoy en día, esa cifra se ha reducido a menos de un minuto —aproximadamente 47 segundos en promedio— antes de que la persona cambie de foco o sea interrumpida por una notificación o estímulo externo.

Este fenómeno no solo ocurre en adultos. En niños y adolescentes también se ha observado una relación entre el uso intensivo de redes sociales y la presencia de síntomas de inatención, según estudios que siguieron a más de 8,000 menores a lo largo de varios años.

Qué nos dicen los números

Aunque no existe un único valor universal para la “duración de la atención humana”, varias investigaciones han identificado tendencias consistentes:

  • El aumento del uso diario de pantallas y redes sociales se correlaciona con una menor capacidad de mantener la concentración en tareas prolongadas.

  • El promedio de tiempo que una persona dedica de manera sostenida a una sola pantalla ha caído considerablemente desde principios del siglo XXI.

  • Metaanálisis y encuestas muestran que casi la mitad de la población adulta cree que su atención se ha deteriorado, y un porcentaje similar piensa que el pensamiento profundo se ha vuelto menos común.


¿Por qué ocurre esto?

Los científicos que estudian la atención y la cognición, como la investigadora Gloria Mark, señalan que no es que el cerebro “deje de poder” concentrarse, sino que se ha adaptado a un entorno de interrupciones constantes. Cada vez que revisamos una notificación, cambiamos de pestaña o interactuamos con contenido corto y estimulante, nuestro cerebro aprende a buscar gratificación rápida y a alternar entre estímulos con mayor frecuencia.

No todo es negativo

Algunos expertos matizan que no toda forma de atención está disminuyendo de igual forma. La atención selectiva o la habilidad para procesar múltiples cosas a la vez puede volverse más eficiente en ciertos contextos digitales, aunque esto a menudo va acompañado de una menor tolerancia a tareas que requieren concentración prolongada.

Además, estudios recientes sugieren que la capacidad de atención y concentración alcanza su punto máximo entre los 27 y 36 años, lo que indica que hay factores de desarrollo cognitivo normales que influyen independientemente del entorno digital.

La ciencia sugiere que la forma en que prestamos atención está cambiando, especialmente en contextos relacionados con la tecnología, pero no hay consenso en que la capacidad humana total de atención esté esencialmente “perdiéndose”. Más bien, nuestro cerebro se está adaptando a un mundo lleno de estímulos rápidos y fragmentados, lo que puede afectar nuestra habilidad para sostener la concentración en tareas largas sin distracciones externas.