Un mes sin Maduro: ¿cómo cambió Venezuela?
A 30 días de la salida de Maduro, Venezuela vive cambios acelerados, tensiones políticas y expectativas sobre su rumbo democrático.
INTERNACIONALES
Equipo de redacción
2/3/20261 min read


Hace un mes, el presidente venezolano Nicolás Maduro dejó de ejercer el poder tras una operación militar sorpresa liderada por Estados Unidos que terminó con su captura junto a su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos federales en la justicia estadounidense. Desde entonces, el país sudamericano atraviesa una etapa de cambios profundos, con nuevas fuerzas políticas al frente y medidas que contrastan con la era de Maduro.
Tras la salida de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió de inmediato la presidencia interina y ha encabezado un proceso de transición – impulsado en parte por la presión de Estados Unidos – que ha buscado estabilizar el país y abrir espacios de reforma. Aunque mantiene parte del aparato chavista, ha impulsado acciones como cambios en el liderazgo militar, la liberación paulatina de presos políticos y un acercamiento diplomático con Washington.
Uno de los pasos más notorios ha sido la apertura a inversionistas privados en el sector petrolero, replanteando la histórica política de control estatal sobre la industria que había dominado a Venezuela por décadas. Esto forma parte de un plan más amplio que busca atraer capital extranjero para revitalizar una economía duramente golpeada por años de crisis.
Además, el gobierno interino ha promovido la propuesta de una ley de amnistía general para casos de violencia política desde 1999, aunque con exclusiones para delitos graves, lo que ha generado debates entre sectores políticos y organizaciones defensoras de derechos humanos.
Pese a estos avances, la situación en Venezuela permanece compleja y llena de desafíos. Sectores de la población y grupos opositores continúan esperando pasos más claros hacia la democracia y elecciones libres, mientras que el legado del chavismo, la reorganización del poder y la presencia de actores políticos tradicionales aún influyen fuertemente en el rumbo nacional.
